La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre circulante sobre las paredes de las arterias.
Una analogía útil es la presión del agua dentro de una manguera de jardín.
Se mide en milímetros de mercurio (mmHg) y se expresa con dos números:
- Sistólica (número superior)
Es la presión en las arterias cuando el corazón late (se contrae) y bombea sangre al cuerpo. - Diastólica (número inferior)
Es la presión en las arterias cuando el corazón se relaja entre latidos y se vuelve a llenar de sangre.
Se podría pensar en el corazón como una bomba.
¿Por qué es importante conocer su presión arterial (PA)?
La mayoría de la gente entiende que la presión arterial alta no es buena para ellos.
Es un factor importante que contribuye a:
- accidentes cerebrovasculares
- infartos
- insuficiencia cardíaca
- insuficiencia renal
- demencia
- pérdida de visión
- enfermedad arterial periférica
- disfunción sexual
¿Qué valores se consideran presión arterial alta?
Con esto en mente, es posible que espere una definición clara de lo que constituye la "presión arterial alta".
En la práctica, depende de las directrices que se utilicen.
Directrices europeas
Según la Sociedad Europea de Cardiología y la Sociedad Europea de Hipertensión:
- Óptima: menos de 120 sistólica y menos de 80 diastólica
- Normal: 120-129 sistólica y/o 80-84 diastólica
- Normal-alta: 130-139 sistólica y/o 85-89 diastólica
- Hipertensión: 140 o más sistólica o 90 o más diastólica
Directrices de los Estados Unidos
Según la American Heart Association y el American College of Cardiology:
- Hipertensión: 130/80 mmHg o superior
- Hipertensión estadio 1: 130-139 sistólica u 80-89 diastólica
- Hipertensión estadio 2: 140 o más sistólica o 90 o más diastólica
La diferencia práctica entre el estadio 1 y el estadio 2 se refiere a la urgencia con la que se puede considerar el tratamiento, incluida la medicación.
- Crisis hipertensiva (emergencia médica):
superior a 180 sistólica y/o superior a 120 diastólica
¿Cómo determino cuál es el nivel de presión arterial adecuado para mí?
No hay un número único que se aplique a todo el mundo.
La diferencia entre las definiciones de EE. UU. y Europa no refleja un desacuerdo sobre cómo afecta la presión arterial al cuerpo. Más bien, refleja diferentes enfoques sobre cuándo intervenir.
Las directrices estadounidenses adoptan una postura más agresiva y tienden a actuar antes.
Para entender por qué, es útil examinar un importante estudio clínico.
El ensayo SPRINT
(Ensayo de intervención de la presión arterial sistólica)
- Inicio de la inscripción: 2010
- Seguimiento: 2010-2015
- Se detuvo antes de tiempo: agosto de 2015 debido a un claro beneficio
- Participantes: ~9300
- Edad: 50 años o más
- Todos tenían un riesgo cardiovascular elevado, pero no diabetes
Los participantes fueron asignados aleatoriamente a:
- Tratamiento estándar: presión arterial sistólica objetivo inferior a 140 mmHg
- Tratamiento intensivo: presión arterial sistólica objetivo inferior a 120 mmHg
Es importante destacar que la presión arterial en SPRINT se midió utilizando dispositivos automáticos sin supervisión, que tienden a producir lecturas ligeramente más bajas que las mediciones clínicas típicas.
Resultados
El ensayo se detuvo antes de tiempo después de aproximadamente 3,3 años debido a un claro beneficio en el grupo intensivo.
En comparación con el tratamiento estándar, el grupo intensivo tuvo:
- ~25% menos riesgo de eventos cardiovasculares mayores
(infarto, insuficiencia cardíaca, accidente cerebrovascular, muerte cardiovascular) - ~27% menos mortalidad por todas las causas
Compensaciones
También hubo algunos inconvenientes en el grupo intensivo:
- Síntomas de presión arterial baja (como mareos o desmayos)
- Anomalías electrolíticas
- Lesión renal aguda
El aumento de los eventos relacionados con los riñones fue modesto (aproximadamente un 3% más). Muchos de estos casos fueron reversibles, aunque clínicamente significativos y requirieron seguimiento.
¿Qué podemos concluir?
En individuos con mayor riesgo, la presión arterial sistólica más baja se asoció con:
- Menos infartos e insuficiencia cardíaca
- Menor mortalidad cardiovascular
- Menor mortalidad general
Sin embargo, esta no es una situación de "talla única".
Para muchos individuos de alto riesgo, una presión arterial más baja puede proporcionar un beneficio adicional, si se tolera de forma segura.
¿Qué ocurre con los individuos de menor riesgo?
Para aquellos que son:
- Jóvenes o de mediana edad
- Sin diabetes
- Sin enfermedad cardiovascular establecida
- Con función renal normal o casi normal
- Con un perfil lipídico favorable (incluida la ApoB)
Un enfoque más moderado es apropiado.
Una presión arterial sistólica en el rango de aproximadamente 110-125 mmHg es generalmente razonable si se logra sin síntomas como mareos o función renal reducida.
Es importante entender que el riesgo cardiovascular no comienza de repente a 140 mmHg. Aumenta gradualmente a medida que la presión sistólica supera los 120 mmHg aproximadamente.
Nota final
Consulte siempre a un profesional sanitario cualificado antes de realizar cualquier cambio en los medicamentos o el estilo de vida.
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